09/03/2010

La verdadera Mision de la Iglesia.

"La iglesia no puede evadir su llamado y propósito divino de confrontar todo aquello que impide que los seres humanos alcancen la plenitud de vida espiritual que Dios le tiene destinada y para ello deberá ser una iglesia fundamentada única y completamente en estos tres pilares: 
1. La Biblia, (que es la palabra infalible de Dios). 
2. Jesús el unigénito de Dios, el Cristo de la salvación, nuestro único mediador. 
3. El discipulado (que incluye la evangelización, la enseñanza y la mayordomía cristiana). 
Necesitamos poner en operación a una iglesia que simultáneamente tenga la disposición y sea capaz de dirigirse efectivamente a suplir las necesidades espirituales y sociales de nuestros pueblos. El reino de Dios deberá caminar forzosamente e imponerse sobre el reino demoníaco  del pecado y la maldad, atravez de nuestra obediencia y así erradicar las tinieblas que han estado ocupando ilegitimamente  el reino de justicia, establecido por Dios en la creación y que el hombre perdió por causa de su desobediencia."  JECT

03/03/2010

¿Biblia o pretextos fuera de contexto?

“El tipo de iglesia a la que usted quiere pertenecer”, escribe Donald Whitney, “es aquella en la que cuando se lee la Biblia al comienzo del sermón uno puede confiar en que lo que sigue estará basado en la Palabra. Dios creó nuestros corazones, y solo El conoce que es lo que más necesitamos. Y creó nuestros corazones para recibir la Palabra de Dios. Nada nos nutre tanto como su mensaje”.
Tenga cuidado. A primera vista la mayoría de las iglesias parecerán enseñar la Palabra de Dios. La verá impresa en el boletín, escrita sobre las paredes o salpicada a los largo de los servicios. No obstante, estas referencias a las Escrituras no implican necesariamente que la iglesia esté sometida a la Palabra de Dios. Algunos maestros comienzan sus mensajes con la Biblia, pero esto es solo un trampolín para expresas sus propias ideas personales.

Joshua Harris, ¡Deje De Coquetear Con La Iglesia!, Editorial Unilit (2006), p.84

*Pretexto. (Del latin. praetextus)
.
1. m. Motivo o causa simulada o aparente que se alega para hacer algo o para excusarse de no haberlo ejecutado.  

  Real Academia Española © Todos los derechos reservados.



*Contexto. (Del lat. contextus).

1. m. Entorno lingüístico del cual depende el sentido y el valor de una palabra, frase o fragmento considerados.
2. m. Entorno físico o de situación, ya sea político, histórico, cultural o de cualquier otra índole, en el cual se considera un hecho.
3. m. p. us. Orden de composición o tejido de un discurso, de una narración, etc.
4. m. desus. Enredo, maraña o unión de cosas que se enlazan y entretejen. 

 Real Academia Española © Todos los derechos reservados

01/03/2010

Hablando de idolatría 2da parte



Segunda y última parte del artículo de Tim Keller acerca del concepto de idolatría y su aplicación a nuestro tiempo.

Por ejemplo, imaginemos que una persona engaña con sus impuestos. ¿Por qué lo hace? Bueno, dices, porque es un pecador. Sí, pero, ¿por qué el pecado toma esa forma? La respuesta de Lutero sería que el hombre sólo engaña porque está haciendo del dinero y las posesiones –y el estatus y la comodidad de tener más- algo más importante que Dios y su favor. O digamos que una persona miente a un amigo en vez de perder su prestigio delante de él por algo que ha hecho. En este caso, el pecado subyacente es hacer de la aprobación humana o de la reputación algo más importante que la justicia que tienes en Cristo. La Biblia, por tanto, no considera la idolatría como un pecado entre muchos (y un pecado extraño que solo se encuentra en gente primitiva) En vez de eso, todos nuestros fracasos en confiar plenamente en Dios o vivir de manera justa tienen como raíz la idolatría –algo que hacemos a lo que damos más importancia que a Dios. Siempre hay alguna razón para cometer un pecado. Bajo nuestros pecados se esconden deseos idólatras.

La idolatría en la cultura postmoderna:

La enseñanza bíblica acerca de la idolatría es de mucha ayuda para la evangelización en un contexto postmoderno. La forma típica en la que los cristianos definen el pecado es desobedecer la ley de Dios. Está claro que explicado de forma adecuada esa es una definición correcta y suficiente. Pero la ley de Dios incluye tanto pecados de omisión como de acción, e incluye tanto las actitudes de nuestro corazón como nuestra conducta. Esas actitudes incorrectas son normalmente deseos y motivaciones desenfocados –formas de idolatría. Sin embargo, cuanto más nos oigan nuestros oyentes definir el pecado como “desobedecer la ley de Dios”, todo el énfasis en sus mentes recae sobre lo negativo (pecados de acción) y en lo externo (comportamiento en vez de actitudes) Por lo tanto hay razones importantes que nos indican que “desobedecer la ley” no es la mejor manera de definir el pecado para los oyentes postmodernos. Normalmente empiezo a hablar del pecado a un no cristiano joven y urbano de esta manera:
El pecado no es sólo hacer cosas incorrectas, es fundamentalmente convertir cosas buenas en sí mismas en lo más importante. El pecado es construir tu vida y tu significado en cualquier cosa, incluso cosas buenas, en vez de en Dios. Aquello sobre lo que construimos nuestra vida nos va a conducir y nos esclavizará. El pecado es sobretodo idolatría.
¿Por qué es ésta la mejor forma? Primero, esta definición de pecado incluye a un grupo de gente al que los postmodernos conocen muy bien. La gente postmoderna cree de forma acertada que muchos males han sido llevados a cabo por gente religiosa con pretensiones de superioridad moral. Si decimos “el pecado es desobedecer la ley de Dios” sin un buen trabajo explicativo, parece que la gente “farisea” que han conocido tienen la aprobación de Dios y la mayor parte de la otra gente no. Está claro que los fariseos son bastante exigentes en su obediencia a la ley moral, y por tanto (para el oyente) parecen ser la verdadera esencia de lo que debería ser un cristiano. Un énfasis en la idolatría acaba con este problema. Como Lutero señala, los fariseos, aunque no reverencian a ídolos literales, están mirando a sí mismos y a su bondad moral para conseguir su justificación, y por lo tanto están desobedeciendo el primer mandamiento. Su moralidad era una motivación auto-justificadora y por lo tanto patológica espiritualmente. En el centro de toda su obediencia a la ley estaban en realidad rompiendo las más fundamentales de todas las leyes. Cuando damos definiciones y descripciones del pecado a la gente postmoderna, lo debemos hacer de manera que no sólo rete a las prostitutas a cambiar, sino también a los “fariseos”.
Hay otra razón por la que necesitamos una definición diferente del pecado para la gente postmoderna. Los postmodernos son relativistas, y en el momento que dices, “Pecado es romper los estándares morales de Dios”, ellos contestarán, “Bueno, ¿pero quién dice qué estándares morales son los correctos?¡Cada persona tiene los suyos! ¿Qué hace pensar a los cristianos que los suyos son los únicos estándares morales correctos?” La forma habitual de responder a esto es desviar el tema desde la presentación del pecado y de la gracia hacia una discusión apologética sobre el relativismo. 

Está claro que la gente postmoderna debe ser desafiada en su idea demasiado blanda de la verdad, pero creo que hay una manera de seguir hacia delante y realmente hacer una presentación creíble y convincente del Evangelio antes de meternos en temas de apologética. Yo lo hago así, cojo una página del libro de Soren Kierkegaard, La enfermedad mortal, y defino el pecado como construir tu identidad -tu autoestima y felicidad –en cualquier cosa que no sea Dios. En vez de decirles que están pecando porque duermen con sus novias o novios, les digo que están pecando porque están mirando a sus carreras y relaciones para que los salven, para que les den todo lo que deberían buscar en Dios. 

Esta idolatría lleva a la desorientación, a adicciones, ansiedad severa, obsesión, envidia de los demás, y resentimiento. Me he dado cuenta de que cuando describes sus vidas en términos de idolatría, la gente postmoderna no ofrece mucha resistencia. Dudan de que exista alguna alternativa a este estilo de vida, pero admiten tímidamente que eso es lo que están haciendo. 

También me he dado cuenta de que eso hace el pecado algo más personal. Convertir a algo en un ídolo significa darle el amor que deberías estar dándole a tu Creador y Sustentador. Describir el pecado no sólo como la violación de la ley sino también como amor es más convincente. Naturalmente que una descripción completa del pecado y de la gracia incluye reconocer nuestra rebelión contra la autoridad de Dios. Pero me he dado cuenta de que si la gente es convencida de que su pecado es básicamente idolatría y amor mal orientado, es más fácil mostrarles que uno de los efectos del pecado es no querer reconocer su hostilidad hacia Dios. De alguna forma, la idolatría es como la adicción pero a escala mayor. Estamos atrapados por nuestros ídolos espirituales tal como la gente está atrapada por la bebida y la droga. Vivimos sin reconocer hasta qué punto llega nuestra rebelión contra el gobierno de Dios tal como los adictos viven en la negación de hasta qué punto están pisoteando a sus familias y seres queridos.

El tema bíblico de la idolatría tiene muchas más implicaciones para el ministerio en una sociedad postmoderna que lo que hemos discutido. No sólo es una clave para el evangelismo, también es crucial para el discipulado y la consejería, como David Powlison ha mostrado en sus muchos escritos sobre el tema. (Ver su accesible ensayoIdols of the Heart and Vanity Fair, disponible en varios sitios web)

Los calvinistas holandeses han mostrado que la mejor manera de analizar las culturas es identificando sus ídolos colectivos. De hecho, cada campo de trabajo y de estudio tiene sus ídolos dominantes, como los tienen los partidos políticos y las ideologías. Mientras las sociedades seculares convierten en ídolo a la razón humana, otras sociedades más tradicionales convierten en ídolo a la familia o a la pureza racial. En sus recientes memorias, Easter Everywhere (memoir), Darcey Steinke nos cuenta cómo ella, la hija de un ministro luterano, dejó su profesión de fe cristiana. Trasladándose a New York entró en una vida en la que iba de club en club y vivía marcada por la obsesión sexual. Escribió varias novelas. Sin embargo, continuó sintiéndose extremadamente inquieta y vacía. En la mitad del libro cita a Simone Weil resumiendo el tema más importante en su vida: “uno tiene que escoger entre Dios y la idolatría”, escribió Weil. “Si uno niega a Dios… está adorando a algunas otras cosas de este mundo en la creencia de que uno las ve como simplemente eso, pero de hecho, aunque sin ser consciente de ello, imaginando los atributos de la Divinidad en ellas” Stephen Metcalf, escribiendo una reseña de la memorias en el New York Times llama a la cita de Weil “extraordinaria” Esto da testimonio de lo penetrante que puede ser el concepto de idolatría para la gente postmoderna.

Hablando de idolatría 1era parte

american-idol

1ª  parte de la adaptación al castellano de un artículo de Tim Keller (Talking About Idolatry in a Postmodern Age) El original está accesible en inglés en una web muy recomendable: thegospelcoalition.org

Cuando empecé a leer a lo largo de toda la Biblia busqué algunos temas unificadores. Llegué a la conclusión de que hay muchos y que si tenemos que hacer de un tema “el tema” (como “pacto” o “reino”) corremos el peligro de ser demasiado reduccionistas. Sin embargo, una de las formas de leer la Biblia es ver cómo las generaciones anteriores vivieron la lucha entre la fe y la idolatría. En el principio, los seres humanos fueron creados para adorar y servir a Dios, y para gobernar en el nombre de Dios sobre todas las cosas creadas (Gén. 1:26-28)

Pablo entiende el pecado original de la humanidad como la idolatría: “Cambiaron la gloria del Dios incorruptible…honrando y dando culto a las criaturas antes que al creador” (Romanos. 1:21-25) En lugar de vivir para Dios, empezamos a vivir para nosotros mismos, o para nuestro trabajo, o para conseguir bienes materiales. Hemos invertido el orden original. Y cuando empezamos a adorar y a servir a las cosas creadas, paradójicamente, las cosas creadas empiezan a gobernarnos. En vez de ser los “vice-regentes” de Dios, gobernando la creación, ahora la creación nos gobierna. Ahora estamos sujetos al deterioro, las enfermedades y los desastres, y al final volvemos al polvo –el polvo “gana” (Génesis. 3:17-19) Vivimos para hacernos un nombre pero nuestros nombres son olvidados. Aquí en el principio de la Biblia aprendemos que la idolatría significa esclavitud y muerte.

Los 2 primeros mandamientos y las leyes más básicas (una quinta parte de todas las leyes de Dios para la humanidad) son contra la idolatría . El libro de Éxodo no ve una tercera opción entre la fe verdadera y la idolatría. O bien adoraremos al Dios que no ha sido creado, o adoraremos a alguna cosa creada (un ídolo) No existe la posibilidad de no adorar a nada. El texto clásico del Nuevo Testamento es Romanos 1:18-25.

Este pasaje tan extenso sobre la idolatría se entiende habitualmente como refiriéndose a los paganos gentiles, pero en vez de eso debemos reconocerlo como un análisis de lo que es el pecado y de cómo actúa. El v. 21 nos dice que la razón por la que nos volvemos a los ídolos es porque queremos controlar nuestras vidas, aunque sabemos que le debemos todo a Dios. “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias…” El v. 25 nos explica la “estrategia” para conseguir el control –escoger las cosas creadas, poner nuestros corazones en ellas y construir nuestras vidas alrededor de ellas. Como necesitamos adorar a algo, porque estamos hechos así, no podemos eliminar a Dios sin crear un substituto de Dios. Los v. 21 y 25 nos dan 2 de los resultados de la idolatría:

1. Engaño –“se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido…” y
2. Esclavitud – “adoraron y sirvieron” a cosas creadas
Aquello a lo que adoramos es aquello a lo que serviremos, ya que adoración y servicio siempre van juntos. Somos seres que establecen pactos. Entramos en un “pacto de servicio” con aquello que más captura nuestra imaginación y corazón. Nos atrapa. Así que toda comunidad, personalidad, forma de pensar y cultura humanas, estarán basadas en algún tema primordial o algún pacto primordial –o bien con Dios o bien con algún sustituto. Individualmente, vamos a poner nuestros ojos principalmente o bien en Dios o en el éxito, el romance, la familia, el estatus, la popularidad, la belleza, o alguna otra cosa que nos haga sentir personalmente significativos y a salvo, y que guíe nuestras decisiones. Culturalmente vamos a poner nuestros ojos principalmente o bien en Dios o bien en el libre mercado, el estado, las elites, la voluntad del pueblo, la ciencia, la tecnología, la fuerza militar, la razón humana, el orgullo racial, o alguna otra cosa que nos haga significativos, nos salve de forma corporativa, y guíe nuestras decisiones.
Nadie comprendió esto mejor que Martín Lutero, que une el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento de forma remarcable en su exposición de los 10 mandamientos. Lutero vio como la ley del Antiguo Testamento contra los ídolos y el énfasis del Nuevo Testamento en la justificación por la fe sola son esencialmente lo mismo. Dijo que los 10 mandamientos empiezan con 2 mandamientos contra la idolatría. Es por eso que el problema fundamental al desobedecer la ley es siempre la idolatría. En otras palabras, nunca rompemos los demás mandamientos sin antes romper la ley contra la idolatría. Lutero entendió que el primer mandamiento trata acerca de la justificación por la fe, y no creer en la justificación por la fe es idolatría, que es la raíz de todo lo que desagrada a Dios.
Aquellos que no confían en Dios en todo momento, y en todas sus obras o sufrimientos, vida y muerte no confían en su favor, gracia y buena voluntad, sino que buscan su favor en otras cosas o en sí mismos, no obedecen este [primer] mandamiento, y practican una idolatría auténtica, aunque hicieran las obras de todos los demás mandamientos, y a esto añadiesen todas las oraciones, toda la obediencia, paciencia, y castidad de todos los santos juntos. Porque lo principal no está presente, y sin eso todo lo demás es mero fingimiento, espectáculo y pretensión, con nada en su interior… Si dudamos o no creemos en que Dios está lleno de gracia hacia nosotros y está satisfecho con nosotros, o si presuntuosamente esperamos agradarle sólo a través de nuestras obras, entonces todo es puro engaño, honrando a Dios externamente, pero internamente poniéndonos a nosotros mismos como un [falso] salvador… (Parte X, XI) Extractos de Martín Lutero, Treatise Concerning Good Works (1520)
Aquí Lutero dice que la incapacidad de creer que Dios nos acepta totalmente en Cristo –y buscar en algún otro lugar para nuestra salvación, es un fracaso en el intento de obedecer el primer mandamiento, es decir, no tener otros dioses delante de Él. Tratar de conseguir tu propia salvación a través de una justicia de obras es romper el primer mandamiento. Luego nos dice que no podemos obedecer verdaderamente ninguna de las otras leyes, a no ser que obedezcamos la 1ª ley –contra la idolatría y la justicia de las obras. Así que detrás de cualquier pecado en particular está el pecado de rechazar la salvación de Cristo y caer en la auto-salvación.

C.S Lewis responde sobre el Cielo.

Hace poco escuchaba a Saramago decir que el cielo será un lugar aburridísimo. Al definirlo en uno de sus libros nos dice:
eso que se dice sera la suprema gloria y que es la contemplación del rostro de Dios por toda la eternidad (lo que a mi me parece un poquito aburrido: ¡Toda la eternidad contemplando la cara de Dios!…)
Al escucharle decir lo mismo en una entrevista, me decepcionaba la superficialidad de este y otros de sus argumentos. 

C.S. Lewis, en su clásico Mero Cristianismo nos ofrece una posible respuesta: 

No hay necesidad de preocuparse por los bromistas que intentan ridiculizar la idea del “Cielo” cristiano diciendo que no quieren “pasarse el resto de la eternidad tocando el arpa” La respuesta a esas personas es que si no pueden comprender libros escritos para personas mayores no deberían hablar de ellos. Toda la imaginería de las Escrituras (arpas, coronas, oro, etc.) es, por supuesto, un intento meramente simbólico de expresar lo inexpresable. Los instrumentos musicales se mencionan porque para muchos (no para todos) la música es lo que conocemos en la vida presente que con más fuerza sugiere el éxtasis y lo infinito. Las coronas se mencionan para sugerir el hecho de que aquellos que se unen con Dios en la eternidad comparten Su esplendor, Su poder y Su gozo. El oro se menciona para sugerir la intemporalidad del Cielo (el oro no se oxida) y su preciosidad. La gente que toma estos símbolos literalmente bien puede creer que cuando Cristo nos dijo que fuéramos como palomas quería decir que debíamos poner huevos.
Los cristianos no debemos ser injustos al criticar al ateísmo sin antes comprender sus argumentos, y lo mismo se aplica a los ateos que quieren criticar al cristianismo.

Tomado de: www.Kerigma.net

La cabaña...¿La tragedia de quien?


Algunas reflexiones de Tim Keller sobre el bestseller La Cabaña de W. Paul Young.
Durante las vacaciones leí una buena (y devastadora) crítica de La Cabaña de William P. (Paul) Young en la última edición impresa de Books and Culture: A Christian Review (Jan/Feb 2010). Fue algo que me recordó que yo era una de las últimas personas en el mundo que no había leído el libro. Así que lo leí. ¿Por qué escribir un artículo al respecto? [El libro en cuestión] vendió 7.2 millones de copias en poco más de 2 años, a mediados de Junio de 2009. Con esas cifras, seguramente ejercerá alguna influencia en el imaginario popular de lo religioso. Así que exige una respuesta. Esto no es una reseña [o crítica literaria], simplemente algunas impresiones:
El libro es un noble esfuerzo, en forma de narración, de ayudar a la gente moderna a entender por qué Dios permite el sufrimiento. El gran argumento que Young presenta en varias partes del libro es el siguiente: Primero, el mal y el sufrimiento en el mundo es resultado de nuestro abuso del libre albedrío. Segundo, Dios no ha impedido el mal, para así alcanzar un bien mayor y más glorioso que ahora los seres humanos no podemos comprender. Tercero, cuando tenemos amargura hacia Dios por alguna tragedia en particular, nos sentamos en la silla del ‘Juez y Dios del mundo’, y no estamos cualificados para ese trabajo. Cuarto, debemos adquirir una ‘perspectiva eterna’ y ver a todo el pueblo de Dios [lleno] de gozo delante de su presencia por siempre. (Al padre en la historia le es dada una visión de su hija muerta viviendo en gozo en la presencia de Cristo, y [esta visión] cura su dolor.) Todo esto es una teología pastoral bastante standard y ortodoxa (aunque un tanto excesiva en su defensa del libre albedrío). [Todo ello] es bastante accesible al lector por el uso que hace de la narrativa. He escuchado muchos testimonios de medio-creyentes y de no-creyentes diciendo que este libro les había dado respuesta a sus mayores objeciones a la fe en Dios.
Sin embargo, a lo largo del libro [se puede ver cómo] la historia de Young mina unas cuantas doctrinas tradicionales del cristianismo. Muchos se han metido de llenos a debatir sobre las creencias teológicas de Young, y yo tengo mis propias reserves. Pero este es mi principal problema con el libro. Cualquiera que haya quedado influenciado por el imaginativo mundo de La Cabaña no estará en absoluto preparado [para un encuentro] con el Dios, realmente mucho más multi-dimensional y complejo, de la Biblia. En los profetas el lector encontrará un Dios que constantemente condena y jura juicio sobre sus enemigos, mientras que las Personas del Dios-Trino de La Cabaña no paran de decir que el pecado no les es ninguna ofensa. El lector del Salmo 119 es lleno de entusiasmo por los estatutos, los decretos y las leyes de Dios, mientras que el Dios de La Cabaña insiste en que él no nos da ninguna norma o ni tan siquiera tiene ninguna expectativa de los seres humanos. Lo único que quiere es una relación. El lector de las vidas de Abraham, Jacob, Moisés e Isaías aprenderá que la santidad de Dios hace que su presencia [sin ningún tipo de mediación] sea peligrosa o incluso fatal para nosotros. Alguien podría argumentar (tal y como Young parece hacerlo en la página 192) que a causa de Jesús, Dios es ahora sólo un Dios de amor; lo que hace obsoleto cualquier discurso sobre santidad, ira y ley. Pero cuando Juan, uno de los amigos más íntimos de Jesús, ve mucho tiempo después de la crucifixión al Cristo resucitado en la isla de Patmos, ‘cayó al suelo como muerto’ (Apocalipsis 1:17). La Cabaña de-construye de forma eficaz la santidad y la trascendencia de Dios, Simplemente no están presentes. En su lugar, simplemente, amor incondicional. El Dios de La Cabaña no tiene nada de la estabilidad y la complejidad del Dios bíblico. Un Dios a medias no es de ninguna manera Dios.
Existe otro libro moderno que [también] busca comunicar el carácter de Dios a través de una historia. [Este libro] también intentó ‘encarnar’ la doctrina bíblica de Dios de una forma imaginativa que pudiera trasmitir el corazón [mismo] del mensaje bíblico.  Aquella historia tenía una figura de Cristo llamada Aslan. Sin embargo, al contrario que el autor de La Cabaña, C.S. Lewis siempre se esmeraba en mantener la tensión bíblica entre el amor divino y su abrumadora santidad y esplendor. En la introducción a su libro El Problema del Dolor, Lewis citaba el ejemplo del libro infantil El Viento en los Sauces en el que dos personajes, Rata y Topo se acercan al divino.
“¿Miedo?” Murmuró la Rata, con los ojos brillando de amor. “¡Miedo! ¿De él? ¡Nunca! Y…, sin embargo… ¡Oh Topo, tengo miedo!”
Lewis buscó trasmitir esto a lo largo de sus historias de Narnia. Uno de los momentos más memorables es la descripción de Aslan.
“¿Seguros? ¿Quién dijo algo de estar seguros? Por su puesto que él no es seguro, pero él es bueno. Y es el Rey.”
Esto está mejor.
________________
* Para leer el artículo original (en inglés) aquí. Para un análisis más extenso del libro, puedes leer el que escribe José de Segovia en Protestante Digital o Tim Challies (PDF en inglés) aquí.

28/02/2010

¡Estad por Cristo firme!

"¡Estad por cristo firme! Las fuerzas son de el, el brazo de los hombres es débil y es infiel, vestíos la armadura, velad en oración, deberes y peligros demandan gran tesón."
Himnos de Gloria y triunfo # 132





"Por tanto, no reine el pecado en vuestro cuerpo mortal para que no obedezcáis sus lujurias, ni presentéis los miembros de vuestro cuerpo al pecado como instrumento de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia."  Romanos 6:12-14

Si buscamos agradar a Dios, la única forma de hacerlo sera gastándonos plenamente en el, deseando y anhelando estar siempre en comunión con el, esta comunión no sera nunca el medio para obtener favores de el, sino la muestra mas sincera de nuestra necesidad y búsqueda hambrienta de su gloria y majestad. 
Es imposible agradar a Dios sin fe, pero no una fe que espera en si misma para obtener vienes perecederos, sino una fe que busca su sublime gracia y bondad para ser consolidado en su amor y su perdón, una fe que busca ser obediente y dispuesta a su voluntad, preceptos y llamado para obtener por medio de su unigénito el glorioso placer de estar en comunión con el contemplando la gloria de su majestad y la magnificencia de su persona.  
Dios demanda adoración no porque la merezca, sino por que solo adorándole entenderemos cabalmente quien es realmente el, lo santo, santo, santo que es el y que sin santidad es imposible tener comunión con el, en su gloria encontraremos que Dios reina y sustenta todo su poder en su inefable e incomparable santidad, nadie jamas podrá tomar la gloria de Dios y hacer de ella un juego controlado a sus antojos y precariedades, Dios, sublime e inmenso no comparte su gloria con nadie, sin embargo te invita a cada segundo a disfrutar de su gloria por el simple hecho de amarle por lo que el es realmente, no por los favores que pueda dispensarte, sino por lo que innegablemente es el: Nuestro gran creador, soberano y santísimo Dios.


Como dice John Piper:  
"Si la esencia de la adoración es la satisfacción en Dios, no puede ser un medio para ninguna otra cosa."  

"The dangerous Duty of delight", Desiring God, Multnomah Publishers, Inc. 2001.

Si realmente tu corazón encuentra deleite en adorar y glorificar a Dios, por que simplemente es el único medio eternamente efectivo para disfrutar de su presencia deleitosa y todo lo que esta representa para un adorador autentico de Dios, nada, absolutamente nada podrá ser estorbo para relacionarte con ansia desesperada con tu creador, salvador y Dios.

Cando le busques, búscale por lo que el es: Dios, ama a Dios mas que a sus favores, presenta tus debilidades para que se manifieste su fortaleza, Dios es Dios no por que tu lo creas o no, sino por que siempre lo ha sido, no busques explicación de aquellos que nunca podrás entender, comprendes que ere un ser muy pequeño y limitado, rindete a Dios y disfruta con hambre infinita de su gloria.

Como siervos auténticos de Dios, lo único que nos mantendrá filmes, sera servir a Dios satisfecho adorándole en verdad y deseando deleitarnos unicamente en su gloria sin igual.

Jose Enrique Concepción T.

18/02/2010

Amor y Respeto ante todo...

Una Forma de estimar a su esposa es hacerle saber que realmente aprecia todo lo que ella hace.
Quizás halla oído la historia  del esposo que llega a casa de trabajar y se encuentra con que hay un reguero de cosas en el jardín y que la entrada de la marquesina esta bloqueada con bicicletas y patines, como si fuera poco en la sala y las habitaciones también hay una gran cantidad de objetos fuera de su sitio, mas la cocina presenta un estado avanzado de suciedad...Los niños hacen cantidad de dibujos y garabatos en las paredes y todo parece indicar que una manada de Vacas acaba de pastar en el lugar ¡¡Wao que caos!!
Finalmente encuentra a su esposa dormida plácidamente en su cama. La despierta y le pregunta: "Cariño, la casa esta hecha un desastre y los niños están fuera de control"...¿Que sucede? La esposa lo mira con una sonrisa lánguida y cansada...Y le dice: "Bueno, ¿Tu sabes como siempre llegas a casa y me preguntas que hice durante todo el día?" El le dice: "Si"... y ella le responde: "Bueno hoy no lo hice".
Estime a su esposa por lo que hace, pero no pase por alto el hecho de valorarla por quien ella es. Una mujer dijo a su marido: Acabo de hablar por teléfono con mi hermana. Es increíble. Me dijo que este verano ayudo a su marido a construir una galería trasera en la casa. También hizo una mecedora y también esta haciendo un curso para aprender a cocinar platos exóticos. Siempre esta haciendo algo, realizando algo. Me siento tan inadecuada cuando hablo con ella. ¿Que hago yo? Su esposo se dio la vuelta y dijo: ¡Tu me haces feliz! ¡Bien! punto extra para ese marido! El sabe como estimar a su esposa.  

Su esposa sentirá que usted la estima si...

* le dice: "Estoy tan orgulloso de ti por la forma en manejaste esto o aquello".
* habla bien de ella delante de todos y resalta sus dones.
* abre la puerta por ella y siempre la trata como si fuera la única mujer del mundo.
* intenta hacer algo nuevo con ella, como salir a cenar, almorzar o ir al cine o una actividad en pareja.
* la alaga constantemente por su forma de vestir, caminar y resalta su belleza física y espiritual.
* le da aliento y la trata con amabilidad.
* la hace sentir primera en importancia.
* enseña a los hijos a respetarla y la apoya cuando ella les disciplina.
* es físicamente afectuoso con ella en publico.
* siempre valora y busca su opinión antes de tomar una decisión.

"Love and Respect", Dr. Emerson Eggerichs. Thomas Nelson 2004, Nashville, Tennessee.
   Traducción:  Jose Enrique Concepción T.